Una visión sobre el trabajo en Ecuador

Bryan Gando

La Causa


Como lo menciona el Art. 33 de la Constitución del Ecuador (2008) “El trabajo es un derecho y un deber social, un derecho económico, fuente de relación personal y base económica. El Estado garantizará a los trabajadores el pleno respeto de su dignidad, una vida decorosa, remuneraciones y redistribuciones justas…”

El Ecuador real presenta un escenario donde sus ciudadanos se ganan el pan a diario, donde muchos vendedores ambulantes tienen que madrugar para conseguir algo con que trabajar para  poder llevar algo a sus mesas. La realidad es que del 100% de la población apta para trabajar, un 38,8% tiene un empleo adecuado, 17,8% un subempleo, 28% otro empleo no pleno y 10,9% un empleo no remunerado, estos datos los refleja el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC)

Queda solo en las palabras de una cadena nacional.

Ya estábamos viviendo una odisea, pero ahora se han evidenciado en mayor medida las desigualdades estructurales, no solo por las falencias de las decisiones estatales y  los desastres de un sistema de salud pública que no tiene como defenderse, sino también nos develó  la realidad del sistema laboral, donde no existe un respaldo por parte del Estado hacia los individuos que tienen un empleo justo y peor aún alguien que trata de sobrevivir teniendo un subempleo, poniendo como ejemplo al obrero que estaba tranquilo por tener un “empleo seguro”, hasta el trabajador autónomo vendiendo sus productos para subsistir y tratando de tolerar los abusos y la prepotencia de los “roba burros” en Guayaquil -Policía municipal-.

¿Qué nos está mostrando esta pandemia? Nos muestra las diferentes  realidades, los escenarios y casos muy distintos de acuerdo a los privilegios que hay en la sociedad, pone en el debate público la explotación laboral que experimentan trabajadores que en ocasiones, por no decir en la mayoría de los casos, tiene una carga laboral de 10 a 12 horas para un sueldo básico, sin menospreciarlo, pero esto no justifica todo el abuso; otros casos donde el vendedor informal tiene que jugársela entre salud o algo de comida,  donde las familias migrantes recorren las calles tratando de pedir algo de dinero porque donde trabajaban les echaron; casos donde “las putas” como muchos las llaman no puede conseguir para sus alimentos porque las calles están vacías, todo lo anterior, solo es una muestra de personas que viven en la indefensión del Estado.

Entonces dónde está la parte del Art. 33 que menciona “El Estado garantizara a los trabajadores en pleno respeto de su dignidad…”. Qué clase de dignidad estamos hablando o  para quién es esa dignidad… ¿Para el empresario que se lucra de la explotación de sus trabajadores? ¿Para las autoridades que no tienen la más mínima empatía por los sectores populares? O tal vez, es solo parte de un discurso para hacer creer a los ciudadanos que “todo va a estar bien”, pues estamos en frente de reformas laborales que más allá de romantizar la precariedad apoyan a grupos hegemónicos

¿Qué está ocurriendo con el trabajo en el Ecuador? Para poner como un simple ejemplo, el incumplimiento por parte de la empresa al poder pagar el salario justo a los empleados, casos de despidos masivos por parte de empresas privadas sin liquidación justa.

 ¿Dónde se pronuncia el gobierno? ¿Dónde quedan las remuneraciones y distribuciones justa?

Queda solo en las palabras de una cadena nacional.

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